Una de las muchas características interesantes de riskart es la personalización.
Las funciones de personalización permiten que el propio usuario, sin la intervención de un programador, adapte instantáneamente riskart a sus exigencias específicas y a nuevas tipologías de contrato.
La personalización ofrece la posibilidad de crear nuevas herramientas o clonar y modificar las que ya existen, interviniendo tanto en los parámetros como en las modalidades de gestión del “nuevo” producto financiero.
Un usuario experto podrá asociar a cada herramienta nueva las transacciones y los movimientos que genere durante el ciclo de vida y la contabilidad correspondiente. A su vez, los movimientos y las transacciones podrán llevarse a cabo de forma automática o manual, en función de las opciones seleccionadas en la fase de personalización.
Por tanto, resulta evidente la posibilidad de crear entornos de back office ad hoc, en los que la gestión de productos tales como derivados OTC, swaps, IRS o swaptions siempre será la adecuada para los mercados concretos y cumplirá con la normativa pertinente.